
Nick Cave y sus colegas haciendo lo que les da la gana, blues/rock primitivo, suena épico y salvaje desde la primera nota. Segundo trabajo del extravagante genio australiano y sus secuaces tras un tremendo primer álbum, publicado en 2007 bajo el título de Grinderman (esta es la secuela, que ya sabe, suelen ser las mejores de la saga...). Continúan donde lo dejaron, pero mucho más acertados en la elección de los temas. Un disco más logrado, con un sonido rudo pero muy rico en matices (Mandolinas eléctricas incluidas) que logra encender la mecha desde el primer corte, destacando temas como When my baby comes, Heathen Child (primer single y un videoclip extraordinario) o Palaces of Montezuma.
Un buen par de muestras de como se las gastan estos tipos:
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