
Rock and roll. A eso suena el segundo trabajo de la unión del songwriter angelino (nacido en Cantabria) Rick Amurrio y el talento natural a las seis cuerdas de Hendrik Rover (bien acompañados por una sólida banda compuesta por Iñaki García a la batería y Óscar Duke al bajo). Se nota la influencia de nombres como los del Neil Young (la más evidente sin duda), Grateful Dead o Tom Petty, pero es un disco con personalidad propia, donde los tonos melódicos se funden con la música de raíces americana para terminar dibujando un trabajo sobresaliente. Hay buenos temas como Spell, Rider (tema original del citado Neil Young) o Magnolia, pero el disco funciona perfectamente como un conjunto sólido, que logra calar desde la primera escucha. Rock cálido y reposado.
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