
El pasado fin de semana, durante un concierto, me dí cuenta de algo que era evidente, latente bajo la superficie, basta con rasgar un poco para darse cuenta. El Pop español necesita un cambio de rumbo, un soplo de aire fresco (más natural, o por lo menos no tan forzado). Las copias se multiplican bajo el lema del conformismo. No sé si achacarlo a una extraña pájara creativa o a la explotación de una fórmula que está funcionando. Sin duda hay caminos abiertos que cada año que pasa tornan mucho más frondosos. Citaré a grupos como Love of Lesbian, The unfinished sympathy o Dorian como un ejemplo de solvencia y avance. Mirando a nuestro alrededor nos encontramos con que éstos grupos a su vez han generado un sinfín de alter egos malformados (el efecto Vetusta Morla), mientras otros no terminan de encontrar su lugar. En definitiva, con toda esta palabrería lo que intento decir es que tengo la impresión de que el pop español se está estancando (por nuestra culpa y nuestra falta de exigencia en ocasiones).
Durante el concierto, volví a oír patrones de ritmo idénticos (cuando se presume de imaginación), guitarras distorsionadas que tan sólo evidenciaban aún más las carencias y letras pretenciosas fuera de tono. Creo que es el momento de mirar a otros lugares, a grupos como Dr. Dog (que enraizados con el folk más tradicional han conseguido dar nuevas texturas al pop más melódico), The Drums (el aislamiento como respuesta creativa) o The New Pornographers (donde conviven cientos de influencias bien dirigidas por lo armónico).
En mi humilde opinión la respuesta está en la correcta combinación de estilos y elementos, y agitar bien la coctelera, siempre sabiendo que parte es la dominante...
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